Hace tiempo que siento que la educación predominante sobre la naturaleza se centra peligrosamente en su funcionamiento, cuando en pocos sitios se enseña a conectar con ella, a amarla. Subestimamos erróneamente ese conocimiento emocional, cuando es posible que sea nuestra última baza como humanidad.
Profundizar nuestra conexión con la naturaleza siendo más conscientes sobre ella es imprescindible para asegurar una biodiversidad resiliente donde las personas podamos tener un futuro. Y en esos momentos en los que nos perdamos por la desesperación y el miedo de la incertidumbre climática y del mundo, nuestra conexión con la naturaleza nos dará motivos más que suficientes para seguir adelante. La opción de tirar la toalla simplemente no existe en el corazón de una persona conectada con la naturaleza.
Ella, siempre tan agradecida y generosa, terminará recompensándonos con libertad y una mayor sensación de plenitud. Su regalo será permitirnos vivir de cara a algo que es importante para nosotros, darle un mayor sentido a nuestras vidas.
Si encuentras valor en mi trabajo, puedes encontrar más en: www.spreadingconsciousness.com
Gracias de corazón por tu interés y tu tiempo,
Andrea